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FUGIDO PARA JÖRG BASSLER

FUGIDO PARA JÖRG BASSLER

FUGIDO PARA JÖRG BASSLER 




                                                     Pero tú, muerto 
                                                     Ya no puedes llorar, llorarme.
                                                     Dime. 
                                                    (Insomnio)

                                                                                                   J.A.Valente





Siempre contra mi misma. Valiente o déspota, prepotente o despiadada; yo,
para conmigo, hasta cierto punto, cruel.






Aniversario de la muerte del –segundo, primer- padre.
Vacío absoluto de sentimientos y sensaciones.
Posiblemente patetismo, sea el vocablo más exacto.





¿Cómo aliviar el peso de esta permanente melancolía?





Poder contemplar, por un instante, en ruinas el paisaje del presente.





Madrid: falenas repugnantes. Ser una falena repugnante. Cinismo de alas ciegas.





He apostado, fuerte, contra mí misma.





El marco trópico de la terraza nocturna. Desierto matutino. Apenas mis heridas,
las tuyas, las vuestras.
Algo de Jazz mientras sucede la tarde.





Nadie más acariciador que yo de la soledad. Un rumor. ¡Vae Victis!, un rumor.
La soledad tiene ecos, que sólo la soledad conoce. Oníricos, sin duda.





Demasiado inocente; sobre todo: mi perversidad y mis lágrimas.
(mi plegaria de las tuyas)





Oración de casi madrugada.
Orar es hablar con Dios.
Este silencio espeso, y los labios bisbisando.





“…nombraba las lágrimas varias veces
en su canto y las hacía llorar…”
(Antonio Mengs)






¡Hacer llorar a las lágrimas, nombrándolas!; que hermosísima imagen, no
demasiado imaginada… y al fin: si nombrar es poseer; ¿cómo no llorar?.





Nada de Mí, me une a mí.





Recapacitar y recapacitar. Tratar de encontrar la coraza con la que me
protejo del mundo. Sé que existe. Sé que jamás me despojo de ella;
pero ¿qué es, cual es, como es?. Una sombra ajena a mi voluntad que
no me abandona.





18.07.2000. Ginebra.
Ha muerto José Ángel Valente.
El Vacío se llena de Vacío y rebosa Vacío.





¡Tanta debilidad! ( pan blanco ) es difícil de resistir.





Florecía en la tiniebla.





Lamentarlo todo; tal vez, sólo un pretexto.






Escrúpulos de dañar, aún, con la verdad. Mera cobardía.
No merecer más calificativo.






En un paisaje se puede perecer.






El río de las humedades en mi memoria. Su visión, siempre, fuera de tiempo.
Permanente erial del presente.






No es estar. Es como estar.






¿Qué ha sido perdonar, si no he podido olvidar?





Todo estaba escrito, premeditado. No cabía, antes o después, la sorpresa.
¡Maldita sea!
Representación teatral perfectamente interpretada.

Ni un solo resquicio para la imaginación.







Hielo
Hielo





40º desnudan el alheli. La perra negra, se motea en blanco y rosa.






Es precisamente "ese" meter el bisturí dentro de la anatomía del texto, lo que le descubre, y lo que le otorga su valor. Lo resiste o no lo resiste.
Cuando los "fragmentos", por desamparados que estén, son Literatura por si mismos, es el momento de reconocer, de decir, que estamos ante algo valioso, único, universal.
Me confieso una descuartizadora de textos, una exploradora de las minas de
oro de los "fragmentos".





Pavor a los prolegómenos. Ningún miedo a la muerte. Ningún deseo de no
querer morir





Apenas una concesión: seguir concisa.


























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